16 de julio de 2024
DOLAR: $17.71
Search
Close this search box.
16 de julio de 2024 | Dolar:$17.71

Después de treinta años | Huberto Meléndez Martínez

Eran casi las tres de la tarde cuando llegaste en “el siete”, el ferrocarril de pasajeros, en la ruta México – Ciudad Juárez. Ése día empezarías a desempeñarte como profesor de agricultura. Se cristalizaba el anhelo familiar de contar a uno de sus hijos en el gremio de profesionistas.

Aunque nos conocíamos desde hacía algunos años, mi recibimiento no fue tan efusivo como tal vez lo esperabas. Mi estado de ánimo pasaba por una etapa de desánimo y desencanto, debido a un desempeño muy cuestionable de nuestro director.

Ese mismo día nos reunimos a maquinar en contra de ese maestro. Lo hicimos de una manera que hasta estos días me sigue pareciendo adecuada.

Decidimos organizar la escuela para hacer de ella un plantel de prestigio, distinguido por su trabajo, sobresaliente en la región por la intensidad de sus acciones, en beneficio de nuestra comunidad educativa.

Al día siguiente iniciaste la organización de los alumnos en equipos, para que cada uno se responsabilizara de reforestar una parte en el área de los prados del plantel.

Nuestra escuela pronto se convirtió en un vergel, a pesar de su tierra árida, con muy pocas probabilidades de lluvia en el año.

Los maestros y trabajadores nos involucramos a plenitud, sin contar con la presencia del director (no hizo falta).

Nuestra decisión, la colaboración de nuestros alumnos, apoyados por sus papás, fue suficiente para abonar la tierra, regarla, cercar la parcela y pronto ver calabazas, maíz, alfalfa, frijol, melones, sandías, alrededor de los salones de la escuela.

Varias tardes, después de jugar basquetbol, pudimos degustar esas frescas y jugosas sandías. Sé que esa experiencia marcó positivamente tu vida profesional.

Tal vez te interese:  Explicar los tiroteos tal vez no sea fácil

Aunque te ausentas de las escuelas, vas a seguir siendo profesor. Aportaste brillo y prestigio a este gremio. Quienes fuimos tus compañeros de trabajo, siempre tendremos presente esa inclinación hacia el trabajo, la constancia, la perseverancia y la cultura del esfuerzo.

Gracias por contagiarnos tu estilo de trabajo. Tus alumnos recordarán con aprecio y reconocimiento tu labor.

Te fuiste de las aulas demasiado pronto, pues veo en ti gran energía y entusiasmo, además de una experiencia acumulada en el ejercicio docente. Harás mucha falta entre los colegas, en las asambleas de madres y padres de familia, en las academias y encuentros educativos, en lo general, en la comunidad educativa.

Sé que tienes planes personales y familiares, postergados durante varias décadas. Ejerces el legítimo derecho a cambiar tu rol de actividades e ir en persecución de otros sueños.

Serás un recuerdo perenne entre quienes a diario pretendemos, tal vez con ingenuidad, mejorar la condición educativa de nuestros jóvenes, de nuestra gente.

Tu trayectoria genera una opinión alentadora. Mostraste que más allá de la formación profesional, es importante la convicción y el alto sentido de responsabilidad, para definir a un buen maestro.

Personalidades como la tuya, con cualidades semejantes, encuentran éxito en otros muchos rubros de la vida.

[email protected]