¿Cómo llegamos a ser el ‘enemigo’ de Estados Unidos?

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Para el Dr. Leonardo Curzio, académico de la UNAM y conductor radiofónico, los tres puntos clave de esta crisis entre las dos naciones son: cómo nuestro país se convirtió en “enemigo” de la Unión Americana si de por medio hay más de 20 años del Tratado de Libre Comercio (TLC), es decir, el tablero cambió de tal manera que ahora parece que los intereses de México y EU chocan.

La segunda es que México ha perdido el juego de las percepciones por el descuido político. “Hace cuántos años no tenemos una buena historia que contar al mundo de México. Traes un problema de narrativa nueva, qué le estoy contando al mundo para que esto ocurra”. En el fondo, Estados Unidos desconfía de nuestros gobernantes.

Finalmente, agregó que el tercer punto es el método, en otras palabras, cómo se debe reaccionar ante Estados Unidos. “Cómo te relacionas a partir de hoy con una potencia que te dice lo institucional (TLC) lo mandamos al demonio y ahora quiero que te relaciones a realismo puro conmigo: yo soy el grande, yo pongo las reglas y tú te callas porque tú eres el enemigo”.

La histeria de Trump

Donald Trump respondió de manera histérica a las necesidades de una nación que está en declive y ha sufrido una transformación económica y social; sin embargo, este repliegue al proteccionismo no es sólo del actual presidente de Estados Unidos, sino de una nación que se ensimismó a partir de los atentados de 2001, como respuesta de seguridad, y ahora lo hace a nivel económico.

El problema central de que el discurso de Trump contra nuestro país fuera tan rentable, además de contundente, fue que se ancló en la realidad a partir de la mala percepción que se tiene de México en Estados Unidos, y lo peor es que no existe una narrativa nueva que contrarreste la pésima imagen que hay en el exterior. “Hemos perdido un debate a nivel de percepción que para mí es costosísimo”.

Curzio afirmó que los políticos no ven a la imagen como tema relevante y ahí está el problema: “No hay más remedio que atenderlo, porque yo creo que es la primera prioridad de la política exterior de nuestro país. Qué hacemos para refrescar y mejorar la imagen de nuestro país, o qué podemos hacer para mejorar nuestra percepción”.

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Recordó que la prioridad en temas de política exterior que se le recomendó atender al gobierno de Enrique Peña Nieto fue la de restaurar la imagen de México en el mundo y no cometer los errores de Felipe Calderón, a partir del libro la Política exterior de México: metas y obstáculos, coordinado por Guadalupe González y Olga Pellicer.

Leonardo Curzio afirmó que el gobierno actual tiene una hemorragia política y ya no tiene energía para imponer condiciones, pero abundó que es extraño que en momentos de crisis institucional, no haya “salido ningún liderazgo de oposición que diga ‘compatriotas aquí estoy yo’. Cuando se cae un gobierno, por definición, los liderazgos políticos afloran, pero en México no.

El Dr. Ricardo Macouzet, profesor del Departamento de Estudios Internacionales de la Iberoamericana, señaló que hay que en este momento peliagudo para México, hay que considerar a Trump pero también que hay un respaldo a sus ideas.

“Tenemos un problema serio en imagen y reputación a través de la historia en lo que hace a la relación con EU. En otras palabras, el discurso que tiene entrada en una parte importante de la sociedad estadounidense, lo podemos explicar por muchas razones, pero ayuda a que se aceleren o sean aceptadas debido a problemas de reputación e imagen de México”.

Por su parte, el Dr. César Villanueva, académico de la IBERO y autor del libro La imagen de México en el mundo 2006-2015, recordó que Curzio enfatizó en su obra que el poder suave de México es ambiguo y contradictorio, pues por una parte se presenta como una nación reformista, un “alumno sobresaliente” a la mirada de las instituciones financieras.

Pero por otro lado, tiene problemas en la falta de libertades públicas, de desarrollo de la democracia, la corrupción y las fallas grandes al respeto al Estado de Derecho, lo que impide construir una narrativa clara y atractiva para el resto del mundo.

“Parte de la responsabilidad de que no seamos bien entendidos en el exterior, lo cual no quiere decir que todo tenga que ser bueno, es que no hemos sido capaces de hacer una narrativa contemporánea, actualizada, relevante sobre México y los mexicanos”.