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La diabetes

Este lunes 14 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Diabetes.

¿Qué significa?

No poca cosa: prestarle atención a un grave problema de salud pública mundial, cuya atención consume millonarios recursos que –contra lo que muchos piensan- no afecta sólo a países en desarrollo.

De hecho, México ocupa el 10º lugar mundial en cuanto a gastos en salud relacionados con diabetes.  Antes que nuestro país, están Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia, Canadá, Italia, Reino Unido, España y China.

En todos esos países, los costos de atención médica relacionados con el padecimiento representan entre el 10 y el 15 por ciento de su presupuesto total de salud pública, porcentaje que sube hasta un 60 por ciento si se consideran efectos indirectos: ausentismo laboral, discapacidad y muerte prematura.

En el caso mexicano, de cada 100 pesos que se gastan en atender la diabetes, 52 tienen que ser aportados directamente por los pacientes o sus familiares; 30 pesos son aportados por el Instituto Mexicano del Seguro Social, 11 por la Secretaría de Salud y 7 por el ISSSTE

La diabetes es problema de salud pública cuyo origen no lo podemos ubicar en una o dos causas únicas:  es un padecimiento multifactorial en el que tienen que ver en forma importante el consumo alimenticio, sobre todo si éste lleva al sobrepeso y la obesidad, pero también en hábitos de actividad física (sedentarismo) o predisposición genética, por ejemplo.

El Consejo Latinoamericano de Información Alimentaria (CLIA) subraya la importancia de que el público esté adecuadamente informado sobre todos estos temas –seguridad alimentaria, nutrición, hábitos saludables, genética- para evitar verdades a medias que se convierten en mentiras completas.

En primer lugar, existen 2 tipos principales de diabetes:

  • La tipo I, que suele darse en niños y se debe a la destrucción de las células productoras de insulina en el páncreas debido a una reacción autoinmune. Si bien no se establece todavía con precisión una causa específica de ello, los estudios apuntan a cierta susceptibilidad genética de quienes la padecen, o a infecciones virales que la provocan.
  • La tipo II, tradicionalmente generada por una resistencia o insensibilidad a la insulina, en la que se pierde la capacidad de absorción de la glucosa que circula por la sangre.

Uno de los orígenes de la resistencia a la insulina es el sobrepeso, que también sobreviene por múltiples factores y no sólo, como mayoritariamente se piensa, exclusivamente por el consumo de tal o cual alimento.

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Lo más preocupante es que, debido al alto porcentaje actual de adultos jóvenes que viven en zonas urbanas y llevan estilos de vida poco saludables, la carga de la enfermedad va a ser todavía mayor en los años que vengan, porque la prevalencia de la diabetes en zonas rurales es de tan sólo del 1 al 2%, comparado con un alarmante 7 a 8% en zonas urbanas.

Se necesitan más programas educativos para los pacientes y la comunidad que creen conciencia sobre la diabetes y sus consecuencias; un paso crucial para lograr que las personas intenten verdaderamente modificar su estilo de vida y cumplan con las metas terapéuticas. La diabetes se diagnostica tarde, y un 30 a 50% de los pacientes desconocen su problema durante meses o inclusive años, por lo que la prevalencia de complicaciones es alarmantemente alta.

El impacto de la diabetes está creciendo a pasos agigantados y los sistemas de salud no parecen estar preparados para lidiar con esta amenaza venidera. En ese sentido, los sistemas de salud deben sufrir una transformación y pasar, de un sistema tradicionalmente diseñado para tratar enfermedades infecciosas, a un sistema enfocado en la educación, el cambio comportamental, la adherencia al tratamiento y el logro de las metas terapéuticas.

Datos de la Federación Mexicana de Diabetes, señalan que los centros urbanos viven cada vez más en un entorno con muy poca movilidad física, y con hábitos de alimentación poco saludables.

Es un hecho incontrovertible que la incidencia de la diabetes II está aumentando no solo en México, sino en todo el mundo. También lo es que este tipo de enfermedad ocurría antes sólo en personas adultas y que cada vez más se da en niños y jóvenes, sobre todo con sobrepeso.

Y no solo es necesaria la educación alimentaria, sino en materia de actividad física y deporte: el sedentarismo ha ido permeando en todos los grupos poblacionales y mientras que el 16 por ciento de la población prefiere usar su tiempo libre para descansar, un 15 por ciento se sienta a ver televisión y solo 4 por ciento lo emplea en hacer deporte.

Otro ejemplo, también de la Federación Mexicana de Diabetes: “Dentro de clases de educación física, en horario escolar, se realizan 9 minutos de actividad física a la semana en promedio”.

Datos para reflexionar.